José Alberto Romero García. Profesor de inglés de Secundaria en el IES Mediterráneo de Salobreña. Profesor desde septiembre de 1988, autor de tesina y tesis relacionadas con la docencia, y más en concreto con la enseñanza del inglés.
Otro
motivo para participar en el ‘concursillo’ es la mejora en las condiciones
laborales o bien por tener una comisión de servicio o bien, aquí viene la
última, por huir de una circunstancia específica, como puede ser por ejemplo el
bilingüismo. Sí, ahora que empieza a destaparse la verdad sobre todo este plan
(sirvan de ejemplo este programa de la televisión española: La chapuza del bilingüismo y este artículo del periódico el país: “Es un engaño, los niños ni aprenden inglés ni las materias” ). El bilingüismo, el precursor del
concursillo porque de nuevo en este país de los atajos éste fue el penúltimo
para no pisar los destinos asignados. Dejo para el futuro un análisis más
detallado de este plan para no desviarme más del tema. En efecto, una vez
alcanzado el ansiado destino, aunque fuera a costa de concursar a una plaza
bilingüe, y con unos conocimientos de la lengua extranjera mejorables y
dándonos cuenta de que no hay una repercusión positiva ni en la propia lengua
extranjera ni en la materia propia, y habiendo sido arrinconados a los niveles
de la ESO, son muchos los compañeros que empiezan a concursar a la plaza no bilingüe del propio centro o del
centro de al lado. Por supuesto, si no se nos concede, que es lo más lógico, participamos
en el concursillo escapando del infierno bilingüe.